Fuga
Había estado saliento a la calle todos los días,
emprendiendo el viaje hacia las calles empedradas que marcaban con dolor su asuencia,
pero en un minuto inesperado, la noche fría enmedio del viento,
lo encontró, con sus carencias, pero otra vez,
no se atrevió más que a mirarlo y a pisar las huellas invisibles que dejo en el viento antes de colocar sus píes otra vez en el suelo.
Seguir sus pasos se ha vuelto su vocación,
¿qué razón tiene el enamorarse?
Enamorarse de lo imposible porque es el gusto que le ha dado a la vida el sabor...
Sólo por mirarle caminar hacia una esquina y perderse entre el resto de las personas,
para dejarla a ella entre el viento,
volando con su imagen en recuerdo.
Villarejo
La Revista de la Esquina.
domingo, 7 de marzo de 2010
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Sólo pasaba por aquí y quería dejarte un saludo, más que un comentario.
ResponderEliminarSaludos desde alguna parte de la Sierra Madre del Sur.
Zapata Vive !!!!!!